6/20/2016





















HIJAS DE LAS CODIFICACIONES SAGRADAS
Canalizado por Gillian MacBeth-Louthan


Mientras le abren su corazón y sus brazos a más de mi despertar, se 
convierten en hijas de las Codificaciones Sagradas. Ustedes, queridas 
hijas del conocimiento, guardan en su interior un memorándum destinado 
a la Tierra. Un mensaje codificado con caligrafía sagrada. Un mensaje que 
solo puede leerse de adentro hacia afuera. Imagínense estando en el centro 
de un templo cuando alguna vez fueron parte de la Orden Sagrada de la 
Magdalena. La Magdalena fue una orden de las enseñanzas sagradas 
femeninas que fueron transmitidas durante miles de años. Enseñanzas 
de la naturaleza y el cielo y el poder y la sabiduría que han sobrevivido 
a través del tiempo y del mito.

En su texto sagrado, se dice que su cuerpo es como un templo, su cuerpo 
es un espacio de luz sólida que mantiene recuerdos sagrados, un lugar 
en el que ustedes conservan sus tesoros de verdad. Antiguamente, cada 
vez que intentaron ocultar y mantener secreto algo de poder, lo 
codificaron dentro y encima del cuerpo. Ustedes integraron físicamente 
las codificaciones sagradas. Algunas de ustedes colocaron las cenizas 
de los pergaminos sagrados en aceite y frotaron su cuerpo con ellas. 

Otras ingirieron lo que estaba escrito para sostener la energía. La orden 
de la Magdalena está codificada dentro de ustedes. No es un club al que 
se pueden unir, es una forma sagrada de vida y de ser para el tiempo
imperecedero.

El siguiente aspecto del tiempo desentraña muchos secretos mientras 
ellos despiertan en el interior de las hijas de las estrellas. Tal vez 
aparezca en un sueño, gracias a un libro, tal vez llegue a través de 
un tatuaje o una puesta de sol. 

Los busca tanto como ustedes lo buscan a él. Él nunca olvidó su aroma. 
Nunca olvidó las líneas del tiempo que llevan en su alma. 
Él nunca olvidó el sonido de su voz. 

Porque la única cosa que permaneció igual, encarnación tras 
encarnación, ha sido la vibración de su voz. Esa es la razón por la que 
algunas veces a las personas les repele su voz y otras veces las hipnotiza 
porque ella siempre ha sido su tarjeta de presentación, su frecuencia 
energética específica y un sonido de activación.

Imagínense ahora que están de pie como la hermosa, juvenil y divina 
diosa que son inherentemente. Su cuerpo físico es un templo luminoso 
que irradia amor. Párense en el centro y contemplen las paredes de su 
propio templo interior personal. Hay glifos y escritos sagrados, verdades 
ocultas que buscan ser recordadas por ustedes y solo por ustedes. 

En el sitio de su corazón imaginen que colocan sus manos y su tercer 
ojo sobre el texto sagrado que existe en los muros. Ahora desplacen su 
corazón hacia él, dejen que su corazón lata con él. El latido de su corazón 
será el que despierte las verdades inherentes en su interior, es su llave 
maestra.
















LA ORDEN SAGRADA DE LA MAGDALENA


En la antigüedad, muchas de ustedes estuvieron en la Sagrada Orden 
de la Magdalena. No era un nombre. Era un título. Era una corona. 
Era un conocimiento. Era considerada sagrado en la comunidad esenia 
donde Cristo caminó entre los hombres.

Cuando yo vivía, soporté mucho odio que hacían recaer sobre mí debido 
a mi posición y preparación. Soporté flechas de veneno provenientes de 
los ojos de los demás. Soporté palabras coléricas. Permanecí de pie en mi 
Luz y las enseñanzas sagradas de mi orden. No trastabillé en mi camino 
sino que mantuve un corazón de amor fuerte hacia todos los que me 
deseaban el mal.

No supliqué misericordia porque sabía que estaba en una luz tan 
grandiosa y tan bella que nada podía hacer que mi mundo se tambalease, 
porque yo era vidente y ya sabía qué sucedería. Yo veía mi luz como 
sólida, no como un hilo rojo que vuela en los vientos del cambio. 

El manto de luz y discreción que llevaba estaba más allá de doblegarse 
o romperse siquiera, porque era el tejido mismo de mi alma.

Cada día, mientras despiertan a la gracia de un día otorgado por Dios, 
solidifiquen la luz que son. Conviértanse en el pilar de luz que son y
hagan que una columna de luz penetre la Tierra y el Cielo. Entonces 
arráiguenla y séllenla con cada plegaria. Deben consolidar esta luz 
majestuosa a diario con sus palabras y su intención.

Muchas veces la vida las despojará de su divinidad. Picotea sobre su 
cuerpo como los buitres que no pueden esperar para atacar. Ustedes 
permiten que la vida las elimine. Cuando le permiten a la vida que las 
succione y les robe la paz, cometen una injusticia contra todo lo que es 
sagrado. Toda vida depende de que ustedes sostengan el reino de la 
vida y de la luz como sagrado y santo.

Las Mujeres de la Luz avanzan como una Comitiva Sagrada, mostrando 
lo que no se puede disolver u obstruir. Las Mujeres de la Tierra 
–sin importar el color, el credo, el tamaño o la edad- se ponen de pie y 
fijan su luz. No se dobleguen y lloren y recen. Porque lo que buscan 
reside en su interior, no en la periferia de alguien más.

¡Visualicen la luz como solidificada, la paz como solidificada, el amor 
como solidificado! Vean el tejido que crean las tejedoras de luz. Véanlo 
como el tejido mismo de todo lo que alguna vez fue sagrado y se ha 
olvidado. Ustedes han olvidado que son la esencia del cielo en la Tierra. 
Han olvidado condensar el amor que son, la belleza que son, la paz 
que son. 

Deben dejar que entre todo en su útero, porque pensaron que iban a 
desplazarlo, a sanarlo, a cambiarlo. ¿Se inclina la montaña hacia el mar 
para beber? No, crea hermosas caídas de agua para beber de ellas. 
Todo lo que buscan vive dentro de su ámbito de posibilidad. 

Yo soy María Magdalena. Su conexión nunca terminó ni podrá terminar. 
Nunca han estado separadas de lo que son y de lo que están destinadas 
a hacer y ser. Créanlo y así es.

















USTEDES ENTRAN EN UN TIEMPO PROMETIDO


Ustedes se hallan en el momento de darse a luz a ustedes mismos en 
una luz superior, en una posición distinta de la verdad. Mientras se 
hallan en la matriz del tiempo, tratan de estirarse, pero los muros de 
la ilusión autoimpuesta los mantienen confinados en una prisión invisible. 

Empujan y empujan, pero no son capaces de expandirse hacia la vastedad 
que innatamente saben que son. Cuando un niño está en el vientre de 
su madre, su espíritu tiene la capacidad de expandirse más allá de las 
limitaciones de la matriz física, recorriendo las vidas de sus padres, 
alcanzando el pasado y el futuro, superando al espacio y el tiempo.

Su vida se parece a la de un niño por nacer. Sienten las limitaciones como 
si los muros mismos de su vida se volviesen más empinados y resbaladizos 
cada vez que intentan escalarlos. Ustedes gruñen, gimen, se quejan a 
medida que las limitaciones se vuelven más y más reales y animadas. 

Ustedes tienen las mismas capacidades que un niño por nacer. Están 
viviendo en esta dimensión de la materia y sin embargo también están 
viviendo en espíritu, en la luz y en una multitud de niveles. Su cuerpo 
parece limitado y vulnerable, sin embargo el espíritu y la fuerza de luz 
que habita ese vehículo tiene capacidades magníficas e interminables.

Ustedes entran en un tiempo prometido donde la percepción limitada 
de su humanidad se fusiona con el inmenso y omnisciente Espíritu de 
Luz. Reuniéndose, Fusionándose y luego EMERGIENDO en algo mucho 
mayor. Justo ahora todos ustedes se sienten como una oruga en la
 etapa de capullo. Ustedes saben que están destinados a convertirse 
en más. ¡¡Sin embargo, todo en su mundo apunta a menos!!

La Crisálida cambia y el Capullo que los rodea a ustedes se engrosa y 
endurece como la corteza de la tierra. ¡Parece que no hay salida! Los 
mantiene confinados en la prisión de su propio pensamiento. Un día, 
de la nada, aparece una lucecita en el horizonte que llega desde un 
agujero diminuto en el capullo. Su corazón se acelera con posibilidades 
a medida que la ilusión de la limitación comienza a derrumbarse justo 
ante sus ojos.

En este momento, están viendo ese pequeño punto de luz en su vida, 
un diminuto agujero de verdad mostrándoles el camino de salida, el 
camino ascendente. ¡La oruga debe ingresar en un tiempo de completa 
confianza y entrega! Entregándole lo que cree que son sus limitaciones 
al resplandor divino en su interior. ¡Entregarse es confiar! El agujero es 
pequeño solo en la mente de la oruga, no en la mente de Dios. 

En la mente de Dios es lo suficientemente grande como para hospedar 
a todas las futuras mariposas de la Tierra.

El capullo nunca le permitiría liberarse a la oruga porque es lo que hace 
el capullo, protege, mantiene limitado. La Tierra los mantiene como un 
capullo hasta que están listos para liberarse. La oruga sabe que debe 
intentarlo una y otra vez o morirá. Ese es el punto de referencia en el 
que todos y cada uno de ustedes se encuentran. Sienten que deben 
intentarlo o morir en el proceso. Es un tiempo de rendirse y confiar. 

La mariposa que son dentro de esta oruga humana es mucho más 
grandiosa que cualquier ilusión. Dejen ir y sepan que el plan divino 
funcionará pase lo que pase. ¡La oruga está destinada a convertirse 
en una mariposa, no puede ser de otra manera! Su Alma los empuja 
a través de ese pequeño agujero hacia una Luz Más Elevada, tal como 
es empujada la oruga.


Gillian MacBeth-Louthan
PO Box 217
Dandridge, Tennessee

37725-0217
www.thequantumawakening.com
thequantumawakening@gmail.com

Traducción: Susana Peralta
Sitio oficial de El Despertar Cuántico  
www.manantialcaduceo.com.ar/libros.htm

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