9/08/2017










ANTAHKARANA


La palabra Antahkarana tiene varios significados; en yoga significa la 
mente individual cuya misión es transmitir a los cuerpos físicos y sutiles 
del ser humano la consciencia de su existencia actual y de las experiencias 
pasadas, presentes y futuras.
También es la denominación de un símbolo que ha sido utilizado desde la Antigüedad por diversas civilizaciones para la meditación, cuya función 
esencial es facilitar la conexión del mundo material con el mundo espiritual.
Sus tres brazos simbolizan las tres facultades de la mente individual: 
el intelecto, el pensamiento y la memoria que se unen en el centro que 
representa el ego.









El símbolo en conjunto representa la idea de que estos componentes de 
la mente individual están interrelacionados y deben funcionar 
armónicamente para que, superando nuestro ego y con la ayuda de los 
seres espirituales, avancemos en nuestro camino de evolución hacia la 
dimensión de la conciencia de pertenencia a la Unidad cósmica y del 
amor divino.

Es un dibujo poderoso que general una vibración energética de alta 
frecuencia y si nos concentramos en él podemos observar a su alrededor 
una línea energética luminosa y brillante semejante a la primera capa 
del aura.
En la meditación se debe observar el símbolo con la vista relajada y 
vaciando la mente de cualquier pensamiento. El mismo símbolo nos 
facilita la concentración ya que absorbe nuestra atención y después de 
unos minutos contemplándolo, comenzamos a sumergirnos en él, 
pareciendo que aumenta de tamaño y que su forma nos engulle, de 
manera que penetramos en él y podemos percibir que comienza a girar 
y nos introducimos en el cubo tridimensional que se acerca hacia nosotros, facilitando la circulación energética de la órbita microcósmica dentro de 
nuestro cuerpo.
Lo utilizaban los tibetanos y los chamanes americanos como símbolo 
curativo y protector, para disolver bloqueos energéticos y para deshacer 
nudos de energía negativa.

En Reiki los símbolos Antahkaranas son complementarios y se pueden 
usar para facilitar la transmisión de energía, para meditar, en las 
sintonizaciones y para evitar que los cristales se descarguen colocándolos 
encima del Antahkarana; también se pueden colocar debajo de la camilla, o simplemente tenerlos a la vista cuando impartes tu sesión de Reiki.
Se le atribuye la propiedad de conectar el cerebro físico con el chakra 
Corona, y por lo visto ejerce también efectos positivos sobre todos los 
chakras y sobre el aura. 

La meditación sobre este símbolo inicia automáticamente la 
Orbita Microcósmica, con la circulación de ki a través de los canales 
centrales de la energía y del organismo. Durante la meditación el símbolo 
parece cambiar de aspecto y da lugar a otras imágenes. 

El empleo del Antahkarana se recomienda para eliminar energías negativas 
de las personas o de los objetos, y puede usarse para purificar cristales.

La Cruz de Antahkaranas, también denominada cruz cósmica, está 
formada por dos agrupaciones lineales de siete Antahkaranas que se 
cruzan formando una cruz, y representan una fusión del símbolo cristiano 
de la cruz con su contenido bíblico de amor a Dios y al prójimo, 
desprendimiento y entrega a los demás, con el simbolismo oriental del Antahkarana, representándose en ella el plano horizontal o material y 
el plano espiritual o vertical, cada uno de ellos con los siete chakras que 
se cruzan en el cuarto chakra del corazón o chakra cordial, que es el 
centro del amor eterno y de la aceptación de nuestro lugar en la creación, 
los cuales constituyen la esencia de la energía curativa.


La Parrilla de Antahkaranas es un panel con cuarenta y nueve símbolos Antahkaranas (aunque hay otra versión con dieciséis), representando al 
hombre y a los siete chakras principales que conforman su estructura 
energética esencial, mediante la cual podemos contactar con los planos 
espirituales y realizar nuestra misión de evolucionar, haciéndonos cada 
vez más capaces de dar y de sentir amor avanzando en el camino de la 
Luz que nos conduce a la comunión con el Creador.

En el centro se cruzan todas las líneas en el cuarto chakra del corazón, 
del que emerge una espiral que, girando en sentido contrario a las agujas 
del reloj, pasa por todos los chakras (comienza en el cuarto, pasa por el 
quinto de la garganta, luego baja al tercero del plexo solar, de éste sube 
al sexto del tercer ojo, después baja al segundo, el sexual, del segundo 
sube al séptimo o chakra corona, y del séptimo baja al primero, chakra 
de la raíz), impregnándolos con la fuerza energética de la vibración cada 
vez más elevada del amor, subrayando que la sustancia y la esencia del 
camino de nuestra evolución está formada de amor, y que aunque 
debemos desarrollar las demás potencialidades de nuestra personalidad, 
el centro debe estar constituido por amor puro e incondicional y también 
que el amor tiene comienzo pero no tiene final, ya que es una vibración 
que se va elevando de frecuencia y en la que debemos ir avanzando como 
una espiral sin fin.


Extraido de http://yodesaprendo.blogspot.com.es


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